El miedo, tenía miedo

03.09.2019

Le llamaba amiga cuando conseguí ponerle un nombre, pero me equivocaba por completo, está claro. Yo lo veía tan real, y no, no era imaginario, pero la gente solo veía lo que yo no veía y al revés. Oía decir "qué guapa estás", "cómo has adelgazado" y cosas por el estilo. Cosas que me gustaban un montón, para que mentir. El día que conocí a Ana (anorexia), yo no me di cuenta, pero me hice muy rápido con ella. Hasta tal punto que ella, era yo. Suena muy metafórico, también para algunos sobrenatural o exagerado, pero puedo aseguraros de que algo se metió en mí. Éramos "algo" y yo, pero en una sola persona. Pues, llegó un día que, no sólo cambie físicamente (a peor, no sé cómo llegué a vivir con un IMC tan bajo, la verdad), sino que también cambiaron mi carácter, mis emociones, mis sentimientos... El día que, le contesté mal a mi madre por hablarle de comida, me hizo sentir horrible, pues, estaba pasando una mala racha, y, encontrarme en esa situación fue lo peor. Después de que pasara eso, lloré, y, después fui a dar una vuelta, ella también, pero por separado. Ella fue a casa de mi abuela, con mi hermano (vivimos al lado) y yo regrese a casa, pues al día siguiente tenía un examen, y tenía que estudiar. Cuando llegó mi madre a mi casa, llegó con media familia, y no fue para otra cosa que para llamar a una ambulancia, pues, "una muerta viviente", estaba en casa, y, no podían consentir que una "anoréxica perdida" siguiera allí. Me llevaron al hospital. Y, allí me dijeron, que si quería me citarían con un psiquiatra y, ¿adivinad qué? No quería. Pues, eso dio igual. Me preguntaron, y me dieron la opción de elegir incluso aún para cuando nos llamaran para confirmar la cita. Mi madre no me avisó cuando la llamaron, estaba muy cabreada, ella y toda mi familia, yo no acababa de entender por qué, pues, no veía que estuviera haciendo nada malo, no creía tener ningún problema, además, era mi vida, por qué en ese momento se preocupaban tanto. No entendía nada. Y yo me sentía mal, con ellos y con todo el mundo, incluso conmigo. Tiempo después, me costó entender el por qué estaban enfadados, y a día de hoy, a veces, me cuesta entenderlo. Mi madre llamó a mi tía para decirle lo de la cita, que fue dos días después de llevarme a urgencias (me llevaron un martes y al jueves fue la consulta). Fue entonces cuando yo me enteré y mi tía me dijo que si yo no quería ir, me cogía de los pelos y me llevaba al hospital.

Bueno, llegué y, la psiquiatra me dijo que, si esperaba dos días más, me moría, literalmente. Me ingresaron, 3 largo meses, aislada, literalmente del exterior, en los cuales estuve solo una semana en mi casa, quitando tiempo de salidas. Pues, no estaba loca, pero había algo en mí que me hacía daño, me causaba ansiedad y estrés, lo que afectaba a mi salud. Por eso lo del ingreso, y, el problema no fue el que fuera en psiquiatría en sí, pues sigo diciendo y pensando que no estaba ni estoy loca. Conocí a mucha gente, la verdad, pero, no me llevé mucho positivo de allí. Fui a hospital de día, me cambió mucho el carácter... Y, con otra gente, pues congenie bastante bien la verdad, la escritura y la lectura me ayudó mucho en su momento, y me unió con personas maravillosas, la verdad.

Salí de allí bastante abrumada, la verdad. Y, cuando hice el cambio de psicología infantil a adultos, noté el cambio y, estaba muy asustada, la verdad, al principio, ni fu ni fa, luego ví que progresaba, y, me metieron 5 meses en hospital de día, y algún que otro ingreso, cayó. Pero, ahí me di cuenta de mi mejoría. Y, me di cuenta de que la terapia ayudaba, pues, sobretodo emocionalmente. Meses después de salir de alta, a veces hacía lo que quería, pero siempre intentando mejorar, pues, realmente quería mejorar, pero, me ví en un oscuro pozo entre el sí y el no, que durante esta etapa estaba ganando el sí, y no como en las anteriores. Muy difícil, fue muy difícil, pero conseguí hacerlo una semana bien, luego a veces flaqueaba, pues, iba viviendo. Un verano después, volví a bajar bastante de peso, al principio, no hacía tonterías, simplemente trabajaba, estudiaba..., y estaba muy estresada, pero, un duro golpe me sacudió este mes de julio y, me comía mucho la cabeza, y me sentía muy mal, pero, deciros la verdad, fue realmente hace un día, un 02/09/2019, cuando tras hablar con un familiar le solté "no, no estoy haciendo tonterías", y realmente, así lo sentí, sentí que esta vez era la de verdad, la que quería salir adelante, pues, llevaba tiempo sin hacer nada, y, de verdad lo que quería y quiero es salir adelante, y deciros que, la verdad, se puede salir adelante, sí se puede salir. ¡¡¡Animo a todos!!!

Princesas y príncipes reales.

© 2019 Tomás el Viajero, P° de la Castellana 79, Madrid, 28046
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis!